72016Abr
Malos Hábitos: Respirar por la boca

Malos Hábitos: Respirar por la boca

Cuando respiramos por la boca, se producen consecuencias serias sobre el crecimiento normal de la cara (repercusiones estéticas y funcionales) y sobre la salud general, ya que esta no actúa como vía aérea, excepto en casos puntuales, como la práctica de deporte o situaciones de estrés.

La respiración bucal suele producirse por una obstrucción de las vías aéreas superiores. Las causas pueden ser diversas, por ejemplo una inflamación de la mucosa nasal por alergia, desviación del tabique nasal, malformaciones, pólipos o, lo que es más frecuente, un agrandamiento de las anginas (amígdalas palatinas) o de las vegetaciones.

Una de las consecuencias más comunes, es el desarrollo anormal facial y dental. La cara, la boca y las arcadas dentarias serán más estrechas de lo habitual, pues al permanecer la boca abierta para respirar, la lengua desciende y el paladar, durante el desarrollo, se estrecha. Los labios se hacen incompetentes, es decir, permanecen abiertos, con lo que la encía se ve en exceso. Los dientes alteran su posición (dientes torcidos). Toda la boca se reseca, evitando que la saliva la proteja y pueden aparecer caries y gingivitis.

El tratamiento pasa por corregir precozmente las alteraciones otorrinolaringológicas así como por modificar el hábito. Si los defectos en las arcadas dentarias ya se han establecido (dientes torcidos), es imprescindible la ortodoncia y el tratamiento de las caries y de la gingivitis si las hubiere.