La sonrisa perfecta
Una empresa norteamericana promete ponerle fin al dolor y al miedo que inspira el dentista gracias a un láser que tardó cuatro décadas en desarrollarse.
Por Mónica Infante.
Finalmente, la tecnología ofrece la alternativa de apaciguar el dolor y las pesadillas de tener que ir al dentista: después de casi cuatro décadas de estudio, la empresa norteamericana Premier Laser System Inc.
logró que la FDA -responsable de autorizar los medicamentos y alimentos- aprobara su nuevo láser para tratar los problemas dentales. Hasta hoy, este tipo de tratamiento sólo podía aplicarse en tejidos blandos, como piel y encías, y sus beneficios son cuantiosos, ya que además de ser totalmente indoloro, se obtiene una cicatrización completa en la mitad del tiempo que la obtenida en una intervención con bisturí. La nueva técnica también es indolora, no requiere de anestesia y, además, alivia al paciente del molesto ruido del tradicional taladro de los dentistas -o fresa-, pues puede ser usado para remediar las caries.
La luz irradiada por un láser se asemeja a una natural. Ambas son transmitidas por ondas; sin embargo, en el caso del láser las ondas se ordenan en una fase idéntica, es decir, todas tienen la misma longitud.
De esta forma, se produce una fuente de calor de más de 100° C que inmoviliza el tejido hacia donde se dirige el láser. Allí se produce una coagulación constante, las células de las encías se revientan y se produce el efecto del corte.
Según explica el dentista chileno Diego Gutiérrez, la cirugía con láser "no requiere de anestesia, no produce inflamación ni sangramiento ni necesita de puntos, sino que solamente a veces puede arder un poco". Con esta técnica se pueden remover desde manchas en las encías hasta arrugas.
Sin embargo, hasta hace algunos años el calor sobrecalentaba los dientes, lo que producía la muerte de los tejidos de toda la zona y, por ende, dañaba el nervio del diente. El nuevo aparato reguló la intensidad y, para ello, utiliza un chorro de agua destilada que recorre el cilindro del láser. Este permite realizar cortes para eliminar caries y preparar las cavidades para los empastes. Las pruebas clínicas realizadas en 1. 800 pacientes demostraron que sólo un 1 % de los tratados con el láser requirió de anestesia y sintió dolor, frente al 70 % de los que fueron tratados con el taladro que utilizan los dentistas regularmente.
Pese al éxito que ha tenido el nuevo tratamiento, la comunidad odontológica estadounidense considera que el láser aún es demoroso para realizar una cavidad profunda y que necesita cierta evolución científica para que no se limite el uso a las caries pequeñas.

Se acerca el fin de las angustiantes
intervenciones dentarias para eliminar las caries.
Tecnología
La carrera para desarrollar esta tecnología comenzó en 1964, cuando Leo Goldman, director de Dermatología de la Universidad de Cincinnati, Estados Unidos, comenzó a experimentar con láser. Introduciendo combinaciones variadas de compuestos químicos en cilindros cristalinos, lanzándoles luego rayos de luz común. Lo que esperaba era activar los electrones de los elementos químicos para crear una luz con la longitud de onda y energía adecuadas para cortar el esmalte dental sin recalentarlo. Pero nunca pudo descubrir las combinaciones químicas correctas. Fue en 1980 cuando investigadores de la Universidad de Duke descubrieron que el erbio, en combinación con otros elementos, producía la longitud de onda idónea para cortar el esmalte. El problema del sobrecalentamiento se superó al añadir agua para que absorbiera el calor suficiente antes de que el rayo saliera del cilindro.
En Chile, la tecnología láser en odontología sólo es utilizada en forma restringida, para reparar encías u otros tejidos en casos de cirugía plástica dental.
Revista Qué Pasa
Tiempos Modernos
Lunes 11 al 18 de diciembre 1998 |
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