El boom de la cirugía estética en Chile
Los riesgos de volverse “plasti-adictas”

Ya es epidemia: Día por medio jóvenes, adultas y mujeres de la tercera edad, famosas y no tanto, anuncian su próximo aterrizaje en el quirófano de su cirujano plástico favorito. Pero hay un dato que debería alarmarlas a todas: mientras antes se comience, mayor es el riesgo de caer en una adicción.

Por María Teresa Villafrade

Hace poco, la BBC realizó una encuesta a 45 mil mujeres. Una de tres dijo estar medianamente conforme con lo que la naturaleza le dio y sólo una en 25 se mostró completamente conforme con su anatomía. El 56% de ellas declaró que si la cirugía estética fuera gratis se cambiaría una o dos cosas de su físico, de preferencia el estómago. Las estadísticas no engañan: “Verse bien” es una prioridad para gran parte del género femenino.

En Chile, el boom por las intervenciones plásticas es de tal magnitud que las populares chicas de Rojo (TVN) y de Mekano (Mega) se turnan día por medio para contar en pantalla los detalles de sus nuevos implantes mamarios…para empezar. Porque, tal como ocurrió hace 15 ó 20 años con las estadounidenses, las argentinas, mexicanas y brasileñas, una vez que esta fiebre por el quirófano comienza, es poco probable que alguna vez termine. “Es muy fácil hacerse adicta a esto”, confesó Denisse Campos después de remodelarse la sonrisa en la Clínica Láser Dent, con el doctor Diego Gutiérrez, para el exitoso programa de Mega Cirugía de Cuerpo y Alma.

¿Por qué razón? No sólo porque la cirugía estética es más segura y menos invasiva que antes, también es más barata. Hace una década que dejó de ser privilegio de estrellas de Hollywood y multimillonarios. Por eso es tan fácil caer en la tentación de un fenómeno que parte de arriba hacia abajo: Lo primero que las más jóvenes se arreglan es la nariz o el busto (de acuerdo a sus necesidades respectivas); después se sigue con la cintura, glúteos y muslos. Y no faltan incluso las que, en busca de la perfección absoluta, se intervienen hasta las pantorrillas, tal como lo hizo Yulissa del Pino para el mismo espacio antes mencionado.

Al llegar a los 30 años, las mujeres vuelven su atención al rostro y empiezan aquí las sesiones de botox o colágeno para hacer desaparecer de un plumazo las “líneas de expresión”, que es como les llaman a las primeras arruguitas. A los 40, tras los estragos del embarazo, resulta imperioso reparar los daños causados al abdomen y el busto. Ese fue el caso de la actriz Carolina Arregui, quien al finalizar las grabaciones de Machos corrió al quirófano para realizarse un levantamiento del busto y un mini lifting en los párpados. Antes, durante un fin de semana en plena grabación, se había realizado una liposucción abdominal. “Hace muy bien al alma… Fue un cambio de look para mi próxima teleserie. ¿Por qué no recurrir a la medicina si está al alcance de la mano? Trabajamos con nuestro cuerpo y tenemos que dedicarle preocupación”, dijo la Arregui.

¿Es que acaso no existe otra alternativa? ¿Por qué no el gimnasio, la dieta balanceada? El experto periodoncista Diego Gutiérrez, quien proyecta competirle el próximo año al doctor Pedro Vidal, de Mega, con un espacio similar en Canal 13, aclara: “Hay muchas cosas que son mentira y que nunca se han dicho como, por ejemplo, que en el gimnasio se baja de peso, pero no se pierde la grasa saturada que en las mujeres se deposita y acumula en abdomen, glúteos y muslos. La única forma de eliminarla es con una liposucción. No es que yo sea amigo de la cirugía, sino que es algo que he vivido personalmente y a través de mis pacientes, de los cuales más de 150 son gente del espectáculo”.

Reacio a revelar los nombres de sus más famosos clientes (entre los cuales figuran las bocas de Giancarlo Petaccia, Titi Ahubert, Catalina Guerra, Katherine Salosny y Guido Vecchiola), se entusiasma en contar sobre el nuevo proyecto televisivo que promete estimular aún más el boom de la cirugía plástica en nuestro país: “Estamos grabando los capítulos de un programa de salud muy similar al de Cirugía de cuerpo y alma, pero en una versión más dental, kinesiológica y no tan agresiva en la parte quirúrgica como amputaciones o gente con problemas poco comunes. Nuestro enfoque es más social, de problemas cotidianos como el de la obesidad o la fertilidad y no del tumor benigno en el glúteo como se mostró en el espacio del Mega, algo rarísimo”.

La cirugía estética dental con rayos láser que él realiza no es nueva, data de 1993. Sin embargo, admite que este año la demanda se ha disparado a tal nivel que en su clínica dan hora para atender en un mes y medio más… “Y eso que trabajamos los días sábado hasta las diez y media de la noche”.

El querer contar o sencillamente no ocultar las intervenciones plásticas como ha sido el caso de las gemelas Daniella y Denisse Campos, Pilar Jarpa, Carla Ballero, Titi García Huidobro y otras más, también forma parte de este boom. El cirujano plástico Héctor Valdés lo asemeja a un reality show: “Tal como sucedió en Estados Unidos, en Argentina, en Brasil y en Europa hace 15 años esta explosión de exhibicionismo es una moda que va a pasar y la cirugía plástica volverá a retomar el rumbo que nunca debió perder. Me parece estupendo que la gente tome decisiones de manera más informada, sabiendo que se trata de algo que ya no es inalcanzable. Los costos han disminuido, hay más ofertas y ha mejorado la técnica de manera que las hospitalizaciones ya no son tan prolongadas. La evolución post operatoria no es tan traumática, el paciente se inflama menos y presenta menos moretones, por lo que ya no tiene que esconderse un mes como antes. Sin embargo, entre las más jóvenes hay un grupo que está cayendo en el abuso”.

¿En qué sentido?

“Se está tergiversando el sentido auténtico de la cirugía plástica, que es proporcionar bienestar a la persona. Lo que se está promoviendo ahora en Chile no es lo que corresponde. Cuando vemos a estas chiquillas compitiendo por el tamaño de sus pechos, anunciando que se van a operar y después mostrando los resultados, me parece que esa actitud no es positiva, porque la cirugía no va a lograr el propósito de hacerlas más felices. Existe además el riesgo de que terminen adictas una vez pasada la novedad y, peor aún, que acaben exagerando la nota y generando sólo risa, sarcasmo o pena. El problema no está en la cirugía, sino en la cabeza de muchas mujeres menores de 30 años”.

 

DIARIO LA TERCERA
Revista De Mujer
Santiago
30 noviembre 2003

 

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